La diabetes no solo eleva los niveles de glucosa en la sangre. En muchos casos, también eleva el miedo, la angustia y, lamentablemente, las probabilidades de una amputación. Este es un lado menos contado de la enfermedad, pero profundamente real: el momento en que un diagnóstico deja de ser un número en el examen y se convierte en la pérdida física de una parte del cuerpo… y con ella, muchas veces, de la independencia.

El impacto que va más allá del cuerpo
Cada año, miles de personas en el mundo pierden sus piernitas por complicaciones relacionadas con la diabetes, especialmente a causa de las úlceras en los pies. Según un estudio publicado en Scientific Reports (2024), las amputaciones mayores reducen drásticamente la esperanza de vida —el promedio de supervivencia tras una amputación diabética mayor es de apenas dos añitos.
Pero el golpe no es solo físico, la mente sufre muchísimo.
Estudios revelan que después de una amputación, muchas personas enfrentan niveles elevados de depresión, ansiedad y estrés postraumático. Se sienten aisladas, disminuidas y, muchas veces, invisibles para una sociedad que no siempre está preparada para acompañarlas en ese duelo.
«Desde mi corazón la depresión es un asesino silencioso».
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La mente también duele
La psicóloga clínica Kazan Kizilkurt, en una investigación de 2020, encontró que los pacientes con diabetes amputados presentan baja autoestima y una imagen corporal muy deteriorada. La insatisfacción con su prótesis y el uso de estrategias poco saludables para enfrentar su nueva realidad influyen directamente en su calidad de vida. Se vuelven más tristes.
Y no es solo cosa de cifras. En testimonios recogidos por BMC Research Notes en Ghana, personas amputadas relataron el dolor emocional que les supuso perder su rol en la familia, su trabajo y hasta su independencia para las tareas más simples, como caminar o ir al baño. Incluso recibir pequeñas ayudas, los hacen sentir disminuidos.
¿Y el sistema de salud?
El costo de una prótesis puede superar los 60 mil dólares, según un reportaje de Teen Vogue (2022). En muchos países —incluyendo los desarrollados— el acceso a estos dispositivos sigue siendo desigual, y más aún en personas de bajos recursos o en zonas rurales.
«Aquí definitivamente, es mejor negocio cuidarse con alimento saludables».
Si quieren saber más: Comer delicioso con diabetes
La prevención es clave
Si bien las cifras son alarmantes, también hay esperanza. La tecnología está avanzando con sensores inteligentes que detectan puntos de presión en los pies antes de que aparezcan las úlceras. Sin embargo, la mejor arma sigue siendo la prevención: controles regulares, educación del paciente, un buen calzado y atención oportuna a cualquier herida.
Perder una parte del cuerpo a causa de la diabetes no debería ser visto como un destino inevitable. Es una tragedia que puede prevenirse con conciencia, acceso a la salud y acompañamiento. Si tú o un ser querido vive con diabetes, no esperes a que el cuerpo grite lo que la prevención puede susurrar a tiempo.
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Te quiere, tu abuelita sabia.
